miércoles, 26 de junio de 2013

"LA NOCHE PROMETE"


“LA NOCHE PROMETE”

Agita su copa, la huele, sorbe, gargajea, escupe.
-¡Sí, este es el sabor que buscaba!,  seco, rasposo, a barrica americana.
Mira la foto de su padre y le dice.
-Papá ya lo tenemos, mañana te llamo y te lo cuento.
¡Tú que creías que sólo iba a ser capaz de sacar vinos finos!

Cayetano mira su reloj, las 22:15, joder que tarde, Macarena va a estar de los nervios, y quien no, yo tampoco quiero ir y además cada día salgo más tarde de la bodega, siempre busco una excusa.
En las bodegas D. Juan el gerente, siempre le está regañando.
-Cayetano su trabajo es inmejorable, pero debería irse usted a casa, ya es muy tarde y su familia le echara de menos.
-El trabajo es importante pero la familia más, se lo digo por experiencia…

Apaga el ordenador, coge su abrigo y cierra la puerta de su despacho.
Mientras conduce va pensando en la noche, miedo le da acostarse!!!
Ya no recuerda cuando fue la última vez que durmió 8 horas seguidas, ya no puede más, si este nuevo vino sale adelante, cobrará incentivos y su sueldo se vera engrosado.
Nada de ahorrarlo, va a contratar a una interna el tiempo que haga falta, hasta que los trillizos tengan uso de razón, sólo quiere dormir y descansar y que Macarena no le eche en cara que no ayuda con los niños, seguir con sus proyectos, su libro, la compra de sus viñedos, la creación de su vino, su finca…
¡Ay Dios mío! Yo sólo quería 2 hijos, no 5 y 3 de golpe.
En que estaría pensando esa noche en Sevilla, cuando Maca y él se bebían un fino y entre vino y vino echaron un polvo sin precaución.
Luego les pasó factura. Todavía le golpea en la cabeza la felicitación del ecógrafo.
-Enhorabuena, 3 son 3 y creo que niños.
¡Ay virgen del Rocío! Se me descompuso la tripa y tuve que irme al baño.
La diarrea me duró una semana. Maca y yo coincidíamos en el aseo, ella para vomitar y yo para calmar mi diarrea.
No cruzamos palabra alguna, la mirada era suficiente.
Maca llamó a su madre y le pidió que se viniera una temporada y yo llamé a mi Coach, esto tenía que trabajarlo con un proceso, no podía afrontarlo yo sólo.



-Cayetano aparca su furgoneta en la puerta de su casa, estudia las palabras adecuadas para decir a su mujer, esta preparado, introduce la llave, mientras nota que alguien tira de la puerta hacia atrás.

-Hola Papá
-Hola Rosío, cómo está mi mosita??
-Quien es Rocío??, pregunta la madre
-Es papi.

-Hombre tu padre, ese perfecto desconocido, que sólo viene a dormir…

¡A dormir pensaba yo! ¿Qué es eso?, ¡Sii no lo conozco!, es verdad que últimamente me tiraba el rollo y cada vez llegaba más tarde a casa.

-Dame un bezito gordita mía, ¡qué ya he llegaoo a casa.

-Bezitos, para bezitos estoy yo, toma a uno de tus hijos y empieza a ayudarme con los biberones.

¡Menos mal! , no está muy cabreada, al menos podré cenar tranquilo y no me soltará la retahíla de siempre.

Cayetano coge a uno de sus hijos y pasa por la cocina a recoger el cesto de biberones, se coloca a Quico en la derecha y en la izquierda a Suso, los biberones entre las piernas.
-Esperansa hija, acerca a papá los biberones.
-vale papi, ¿quieres que te ayude?

De fondo se oye a Maca llamar a las niñas.

Rocío, Esperanzi, a la cama nenas.

Las niñas le dan un beso a su papi y desaparecen del salón.
Misión cumplida biberones terminados, pañales cambiados, niños dormidos. Es su momento, a ver cuanto dura.

Cayetano aprieta el play del Cd, y el sonido inunda la cocina, descorcha una botella de vino y sirve dos copas, acerca una a su mujer y la besa en la peca de la nariz.

-No seas zalamero, dice Macarena, que quieres ganar puntos y así no se hacen las cosas, tienes que llegar más pronto a casa, dijiste que a las 8 de la tarde ibas a estar aquí para ayudarme con los baños de los niños y otro día que no has cumplido.

-Qué no mi arma, es que estaba dando los últimos toques a mi nuevo vino, ¿y  sabes?, lo he conseguido, mañana llamaré a mi padre para contárselo.
-Es un vino con un buqué especial.
-Para compensarte está noche si los niños se despiertan yo me hago cargo y tu te quedas durmiendo.

-Qué contrariedad, con lo que necesito dormir, pero tengo que ganarme a Maca y lleva razón no hago nada de nada.

Terminada la cena Macarena se retira  a dormir y besa a su marido en la frente.
-Cariño, cumple con lo prometido. (sabe que su instinto maternal no la va a dejar descansar, pero esta noche se ha prometido a si misma que no se va a levantar). Y no bebas más vino que no vas a escuchar a los niños.
-Vale, vale.
-No te preocupes mi arma que lo tengo todo controlado, (en la mano la copa de vino y en la otra la botella).
Qué paz, a ver cuanto dura, le vence el sueño y a los lejos oye el primer llanto, mira el reloj la 1,15, la noche promete.
Se acerca a la habitación de los niños y es Suso que se le ha caído el chupete se lo coloca y el niño se vuelve a dormir.

Pasa por el baño haciendo pequeños vaivenes, se siente un poco mareado y se golpea con la puerta del armarito (con tan mala suerte que se da con el pico de la puerta) que está entreabierta, un chorro de sangre caliente le corre por la cara, se mira al espejo.

-Ostias, que golpe me he dado, no puedo, no puedo, me mareo.
-¡Maca, Maca!
-¡Otra vez el armarito!
-¿Qué pasa cariño, que te ha pasado, te has golpeado con la puerta, en que estarías pensado, es que no la has visto?, ¡hay que arreglarla!, ven siéntate aquí, que te curo.

Terminada la cura, maca tira los algodones llenos de alcohol al retrete.

-Vente a la cama Caye, ya me apañare yo con los niños.

-Ya voy gordita deja que me fume un sigarrillo, a ver si se me pasa el mareo y me asienta el estómago.

Cayetano, sube la tapadera del retrete, le ésta dando un apretón, de paso enciende un cigarrillo, le da unas calada y lo tira al retrete mientras sus posaderas siguen pegadas a él, se prende los algodones y una llamarada le quema las nalgas y algo más.

-Ostras, me quemo, me quemo, maca, socorro, me quemo.

Maca se tira de la cama y  ve una imagen que la arranca un torrente de risa.

-Sí, sí tú ríete, me he quemado los huevos y el culo.

Maca asoma su mirada y lo que ve no le gusta, las ampollas empiezan a aparecer, el pelo churruscao, tiene muy mala pinta.

-¿Qué pasa Maca, no dises na, ya no te ríes?

-Cariño vamos a tener que llamar a urgencias, que vengan a casa a atenderte, no me gusta lo que veo.
-¡Ven siéntate aquí!
-Pero si no puedo andar siento como si llevara dos flotadores entre las piernas.

-Túmbate boca abajo en el baño, voy a llamar a urgencias.

Maca telefonea y explica el caso reteniendo la carcajadas.

45 minutos más tarde una ambulancia hace presencia en la casa.

El Doctor examina las heridas.
Cayetano, le vamos a trasladar a la unidad de quemados del hospital, voy a llamar a los auxiliares para que le ayuden a bajar.
Los auxiliares ayudan a Cayetano a tumbarse boca abajo en una camilla.
-Vale Doctor pero deme algo que me calme el dolor, o mejor acérqueme la botella del vino, ¡esto mejor pasarlo borracho!
Los técnicos se acercan con la camilla y preguntan.
-¿Pero que le ha pasado?

-Na hijo, na, que ya no puede uno ni fumarse un sigarrillo en paz.
-Doctor, doctor, sedeme por favor, ya no puedo más, póngame morfina, cocaína, deme un porro, pero deme algo…
-Más que un cigarrillo, yo diría que usted se ha confundido al encenderlo, comenta el auxiliar.
-Mira picha, no me toque más los huevos y bájame pronto a la ambulansia.
-Y no te rías, que te estoy viendo, ¡no sé que te hace tanta grasia!
-Qué harta de risa te da.

Los auxiliares, maniobran con la camilla y al girar entre carcajadas, se les cae el paciente.

-Ay virgen del Rocío, mi pierna, mi pierna, doctor, doctor, qué estos desgrasiados me han partido la pierna.

-¡¡Ay!! Qué dolor, Maca, maca ayúdame.

Maca sale corriendo por el vestíbulo y pisa la alfombra arrugada, tropieza y cae, se golpea con el pico del mueble y cae desvanecida al suelo, en segundos el suelo de roble pierde su color, es sangre bermellón. Las  niñas aparecen en el umbral de las escalera llorando.

-Mami, mami, ¿qué te pasa?

A lo lejos se oye el llantos de los trillizo, el caos se apodera de la casa, el doctor pierde los papales, los técnicos  no dan crédito a lo que están viendo.
La noche promete…